Cada año al conmemorar la fundación del PAN, recordamos la importancia de que un grupo de ciudadanos haya diseñado una institución que trascendiera los ímpetus electoreros que prevalecían a principios del siglo XX, para lograr la auténtica democracia en México.

Al celebrar el 77 aniversario de nuestra fundación, es menester repetir – tal vez con mayor vigor– la idea fuerza de nuestros fundadores. Podemos sintetizarla en aquélla que expresara don Manuel Gómez Morin: “Acertar en la definición de lo que sea mejor para México”.

Carlos Castillo Peraza, en sus “Reflexiones sobre el panismo clásico”, nos ilustra de manera magistral sobre lo que debe ser la tarea del PAN desde su fundación y hacia el futuro. Dice Carlos: “Acción Nacional recibió de sus fundadores principios cuya riqueza le ha permitido alzarse más allá del tiempo y el sitio en que nació, en la medida que tales principios eran antes y serán seguramente después del partido mismo. Pero Acción Nacional habría sido rápidamente un arcaísmo si la convocatoria de quienes lo fundaron no hubiese caído en inteligencias y voluntades fértiles que hicieran de la vivencia de esos principios, de su comprensión y de su aplicación a la vida social de México, un presente cotidianamente henchido, preñado de futuro”.

Los tiempos por venir deparan grandes desafíos y es más importante que nunca celebrar este aniversario con la convicción de que estamos en el camino correcto, de que sólo hay futuro para quienes tienen conciencia del pasado y de que este pasado tiene razón de ser en la medida en que tiene esperanza en el futuro. La obra de Acción Nacional es vincular el pasado con el presente y con el futuro, ser la bisagra que articula tradición con innovación. Es la solidaridad entre generaciones que hace posible que los principios sigan vigentes, al tiempo que se modernizan los modos y formas en que deben ser puestos en acción, en Acción Nacional.

Debemos tener la certeza de que en México – y en Acción Nacional – hay algo más que calendarios políticos y plazos electorales. Y de que la memoria es la raíz de la esperanza.

Este aniversario para el PAN es oportunidad de recobrar la memoria, de sacar de la entraña misma del Partido su razón de ser: instrumento de la sociedad, vehículo para la plena democratización de México, vínculo entre el yo y el nosotros, acceso al poder para servir.

Hay que celebrar: estamos en el camino correcto, hemos acreditado con creces que somos los mejores –a pesar de nuestros errores humanos-, nos encontramos en una situación electoral inmejorable, los errores de nuestros adversarios han puesto una gran parte. Nuestro reto es dar contenido a la indignación, nuestro camino es conducir la efervescencia en acción, nuestro destino es coordinar los esfuerzos de la sociedad hacia mejores derroteros.

Tiempos difíciles se avecinan. Para enfrentarlos con éxito requerimos estar a la altura de la circunstancias y trabajar sin descanso para responder con sensatez a las tormentas que se ciernen sobre México. Acción Nacional requiere fortaleza y reciedumbre, y solamente la tendremos si conseguimos ligar acertadamente la estrategia electoral con la firmeza en las convicciones.

Debemos representar a los que representamos, a los ciudadanos libres, a los emprendedores, a las familias mexicanas que trabajan y pagan impuestos, a los que creen en el valor de la vida y defienden los derechos humanos de todos, a los que apoyan a los desvalidos y luchan por proteger a los menesterosos, a los que participan y apoyan o critican, y luchan contra la injusticia, a los que obedecen las leyes y denuncian a los que no las cumplen.

No podemos olvidar en este aniversario lo que nuestros fundadores expresaron en 1939, porque –volviendo a Carlos Castillo– “sin la memoria no podríamos pensar ni hablar. Es el recuerdo de los conceptos el que permite el juicio, el avance en el conocimiento, y a partir de éste, cualquier obra transformadora de la realidad”.

El PAN debe transformar la realidad de México. Los dirigentes, militantes, funcionarios, representantes populares, sabemos que un alto porcentaje de mexicanos está inconforme, hastiado, indignado, por la forma en que el actual gobierno está conduciendo los destinos de nuestra patria. A los ojos de quien observa las cosas superficialmente, solamente bastaría un candidato fuerte y carismático para cambiar las cosas, pero para los panistas las cosas deben ser diferentes.

Estamos llamados a rescatar la esperanza de compatriotas nuestros que se han refugiado en la diatriba, que destilan su descontento a través de la redes sociales sin hacer nada, que menosprecian a los “políticos” y ensalzan a los “ciudadanos” sin recordar que cada mexicano es ciudadano y político.

Es menester que cada día, todos los días, emprendamos la marcha, contagiando, compartiendo, invitando a trabajar por la reconstrucción nacional.  Que trabajemos por “acertar en la definición de lo que es mejor para México”.

Fuente: http://revistalanacion.com/ 

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